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Mientras comemos, relajados, entre risas de cómplices amigos, Ramón Ejeda me pregunta mis expectativas para el sábado: -"Sé que estoy bien, quiero luchar con los mejores. Pero mañana lo que de verdad me gustaría es poder escribir la crónica de una carrera perfecta, sin errores. Pequeños o mayores, despistes o horrores, mañana quiero sentir la satisfacción de haber hecho todo bien"-.

Odio poner excusas, así que empezaré por ellas para olvidarlas pronto. La salida fue una vergüenza. A los deportistas se nos acribilla a normas, muchas de ellas rozando lo absurdo, por el supuesto bien de nuestro deporte. En busca de una pulcritud más propia de un cómodo despacho que de un áspero terreno de juego deportivo, se nos controla absolutamente todo. Al milímetro nos fijan un línea para montar o desmontar de la bici, una pequeña caja donde encestar nuestro equipamiento. Al milímetro nos controlan los espacios de publicidad en la ropa o la longitud de la cremallera de nuestro mono. El castigo siempre severo: 15 segundos de "stop and go" o incluso descalificación.

A veces tanta normativitis impide controlar cosas realmente relevantes. Ayer un buen puñado de triatletas se adelantaron escandalosamente en la salida. Los honrados, o parvos, quedamos unos segundos quietos esperando una señal de salida falsa que nunca sonó. En el briefing, obligatorio, del día de antes de la prueba nos explican claramente el procedimiento a seguir ante estos casos. ¿Quién se encarga ahora de interponer el "stop and go" o descalificación que merecían los jueces o demás estamentos de la prueba de ayer?

Muchos golpes. Mucha agua tragada. Muchos momentos de tensión. La siempre difícil natación se vuelve odiosa cuando "regalas" segundos al entrar en el agua. Poco a poco consigo calmarme. Encuentro mis huecos. El fuerte oleaje siempre impone caos a este primer segmento. No consigo hacer un buen mapa del desarrollo de la carrera, pero se que estoy cerca de los primeros. Tocando tierra volamos hacia la bicicleta. Neopreno fuera. Gorros y gafas a la caja. Agarro la MASSI, ¡estoy con los mejores!

Por poco tiempo. Este es el error que quería evitar. Esta es la excusa de la que no quería tener que hablar. La goma que aguanta mi zapatilla se rompe antes de tiempo. La zapatilla se revuelca contra el suelo y está a punto de soltarse. Así no salto sobre la bici. La gente que estaba a mi lado hace unos instantes se teletransporta a diez metros más adelante. Solo, con algún tirón muscular por las frías aguas, no puedo ni soñar con enganchar ese grupo de los mejores que sentía mío.

Tras dos km de lucha sin fe, me dejo atrapar por el segundo grupo. Al que más tarde se nos unirá el tercero donde viene mi compañero Brais Canosa. Él y otros cuarenta y tantos, formamos el numeroso grupo que persigue a los 15 escapados. Me concentro solamente en la T2. Otra oportunidad para hacer bien las cosas. Consigo calzar mis NEW BALANCE entorno a la mitad del grupo.

Estampida. Mis piernas no pueden más. Y acabamos de empezar. Se que voy por encima de mi ritmo, pero aun así me sobrepasa gente. Me esfuerzo por unirme a algún grupo que haga un poco más llevadero mi sufrimiento. Mis relucientes SH+ esconden mis ojos por varios momentos cerrados en busca de paz. Por mucho que la intento silenciar, la cabeza sigue pensando en "lo que pudo ser y no fue". Hasta tengo que silenciar demonios en mi interior pidiendo mi retirada. Todo parece ya un esfuerzo en balde.

Sigo. Se que no voy a parar. Los kms pasan. Poco a poco la cabeza se centra solo en correr. Y disfrutar. A  partir del km5 me doy cuenta de que estoy corriendo rápido. Mi posición va mejorando sin descanso. Dista mucho de ser la carrera soñada, pero nunca es tarde para disfrutar. En un rápido último kilómetro me deshago de mis compañeros de carrera a pié para ser 18º. Una muy muy disputada Quarteira ITU European Cup. Ramón Ejeda tampoco tuvo su día. Calambres varios escondieron, por el momento, su brutal pico de forma conseguido con infinito trabajo. Por el momento. Yo seguiré buscando la carrera perfecta. La carrera sin mis errores.
-"¿De donde sale tanta gente? ¡Si hace un segundo creía nadar cómodo!"- Estamos en la 3ª vuelta de la natación en este pequeño lago. Por momentos el grupo se abre dejándonos respirar. Por momentos, sin entender cómo, estamos rodeados de brazos y piernas luchando sin descanso. Llevamos más de 1km pero la tensión no termina. No pierdo la calma, sé que estoy en el grupo de elegidos. Guardo concentración y fuerzas para la transición.

 El buen ambiente que reina entre los compañeros de selección, mi buen momento de forma, la espectacularidad y dureza de esta prueba,...¡qué ganas de competir! Por tercera vez abandonamos el lago, esta vez es la definitiva. Salto sobre la bici extraestimulado. En el circuito del lago adelanto a Uxío y al ucranio Martinenko. Hay un pequeño corte delante y me tiro hacia ellos. Dos km muy fuertes hasta alcanzarlos. Conmigo otros 10 triatletas a mi rueda. Ya somos la cabeza de carrera.

Pequeño descenso para terminar el tramo de enlace, entramos en el espectacular circuito. Atravesamos el túnel bajo nuestro hotel antes de saltar y resaltar sobre el tramo de adoquín por el centro de esta bella localidad checa. Un par de curvas de 90º y chocamos de frente con la primera pared del 21%. Las primeras rampas seleccionan el grupo, por desgracia no tienen su día Jariel y Uxío. Un pequeño tobogán nos sitúa en el segundo y exigente repecho. De pié sobre la MASSI, me siento pletórico. Una última tachuela precede al único momento de calma de la vuelta, una rápida y bacheada bajada hasta entrar nuevamente en el centro urbano. Otra vez adoquín y curvas vertiginosas hasta volver a entrar en el túnel. Volver a empezar, sólo son 7 vueltas.

El ritmo es frenético, en cabeza aguantamos unos 14 triatletas. Entre australianos, italianos, franceses, ucranianos,... el bravo Vicente Hernández. Pasan los giros, cada pedalada me siento más fuerte. Cada curva me siento más enganchado a las buenas sensaciones que me transmite la MASSI. Las ruedas EDCO siguen surcando el viento a la perfección sin inmutarse ante las dificultades del terreno. Este circuito es una dura prueba para el material que están pasando con nota. Pase lo que pase más tarde... realmente voy disfrutando cada segundo de carrera.

Últimos 5km, última subida. Tras la brutal banda sonora quito el plato grande. Lo hice seis veces, pero esta vez la cadena no se quiere agarrar a los dientes del plato pequeño. No tengo tiempo a lamentarme. Pongo pié a tierra, coloco la cadena en su sitio con mis manos. Me muevo hasta la valla para enganchar los pedales automáticos. La pendiente requiere todas mis fuerzas,... mi isquiotibial no aguanta y se rebela. Tirón. Pié a tierra y a estirar. Al calmarme repito la historia con idéntico final no feliz. En medio segundo me pregunto-enojo: -"¡¿qué hago?!"- Subo corriendo sobre mis calas la rampa del 21%. Me agarro a otra valla y ahora sí reanudo la marcha. Miro hacia atrás. Veo a tres triatletas pero ya no puedo perder más tiempo. Contrarreloj hasta el final.

-"No pienses, Antón". Más fácil es decírmelo que hacerlo. Pedaleo con fuerza aprovechando la rabia que tras solucionar el inconveniente sí me visita. Pierdo un minuto de tiempo, pero más me duele dejarme muchas fuerzas mentales. Toca remar contracorriente perdiendo tantas buenas sensaciones. Salgo a correr evitando ser cazado por detrás. Hay que mirar hacia delante. Antes del ecuador de este último segmento consigo atrapar tres posiciones, pero viniendo desde atrás me sobrepasan Diemunsch (6º) y el galgo Fidalgo (8º). Mi cabeza no para de pensar en ese fallo, las grandes sensaciones se quedaron en esa última subida. Lucho como puedo y en los dos últimos km consigo ganar varias posiciones entrando a meta en 9ª posición.

Es cruzar la meta y sentir toda la rabia de lo que "pudo haber sido". Me voy a trotar bajo la lluvia de una tormenta de verano para despejarme. Sin ese minuto perdido habría luchado la 4ª plaza con los italianos Alessandroni y Casadei... Pero cada carrera tiene sus historias, prefiero quedarme con lo mucho que he disfrutado, con lo pleno de ganas y energías que me siento. Pronto tendremos otra oportunidad de reventarnos. Luuuume!
Respiro cada cuatro brazadas. Fuerza. Acabo de saltar desde el pontoon de salida. A los 50m, cuando mis músculos y pulmones piden un respiro, miro hacia adelante para situarme. -"¿Cómo nos puede quitar ya tres cuerpos el eslovaco Varga?"-. El canadiense Bird está a mi altura por la derecha. Por mi izquierda todos intentan coger la estela del eslovaco. Decido irme hacia la izquierda buscando la protección del grupo.

Hemos pasado el primer momento crítico, la salida. Estamos en Banyoles, nadando en su precioso lago. Una acogedora ciudad organizando con nota la Copa de Europa Premium. Al ir bien colocado, el paso por las boyas apenas acarrea golpes. Sigo concentrado y confiado. Nos acercamos al final del primer giro. Tocamos tierra en la plataforma de salida, sin tiempo a pensar corremos sobre la alfombra azul que nos devuelve al lago. Me da tiempo de escuchar al speaker cantando mi 8ª posición.

Vuelvo a saltar con ganas para inicar el segundo giro. Tantas ganas que caigo encima de Jorge Naranjo. Se me caen las gafas. Intento colocarlas mientras pierdo mi lugar. Ahora tengo a un australiano sacándome hacia fuera, los dos peleamos durante 400m por la protección de unos buenos piés que nos ayuden a avanzar. Tarde, pero me doy por vencido, le paso por encima para entrar en el medio del grupo. Ya quedan pocos metros de natación, la gente se pone más tensa. Lo que era un ordenado grupo, se vuelven varias batallas donde todos quieren progresar. Nadamos ocupando todo el ancho de la plataforma de salida.

Momento de tensión. Corremos poseídos hacia nuestras bicicletas. -"¿Por qué veo todo tan borroso?"-. Mier... Me acuerdo de cuando se me descolocaron las gafas, ¡acabo de perder una lentilla! Toca sufrir, más. Ya pedaleo sobre mi MASSI. Larga hilera de triatletas en este bonito y rápido circuito ciclista. Ya tengo todo el desarrollo metido, ¡vamos a más de 55km/h! El grupo cada vez es más grande. Atrapamos a los escapados Javier Gómez y Varga, y somos atrapados por otros compañeros. La rapidez del circuito hace fácil viajar en un grupo que solo se estira en el callejeo entrando en Banyoles.
Intento situarme en la mitad delantera del grupo evitando gastos innecesarios de fuerzas. No siempre lo consigo. No me olvido de hidratarme bien. Los últimos kms sí son duros. Ricardito, Pakillo y el italiano Fachinetti se escaparon por delante. En el grupo la batalla por entrar bien colocados a la zona técnica se acrecenta. Aun no tengo ni suficientes fuerzas ni suficiente confianza para desenvolverme con soltura en la pelea.

Me concentro para transicionar rápido. Casco dentro de la cesta. Mis NEW BALANCE comienzan a devorar kms. Salgo muy rápido buscando un buen grupo donde cobijarme. A los 500m mis isquitibiliales se empiezan a quejar. Intento cambiar la zancada... tengo que parar. Por dos veces estiro y empiezo a correr con calma. Esos segundos son vitales en una carrera rápida. Cuando vuelvo a correr voy penúltimo del gran pelotón de cabeza. La parada, el verme tan atrás y sobre todo mi visión con una lentilla perdida en el lago, me descentran. Voy sufriendo. Siempre se sufre más cuanto peor va todo.
Intento progresar, pero mis piernas o cabeza no me acompañan. Veo a un australiano parar delante de mi. Pienso en acompañarlo, poner fin a esta agonía sin premio. Me intento centrar. Entrecierro los ojos para ver solo hacia delante. No voy cómodo, me siento contracorriente. El ritmo me parece cansino... pero empezamos a remontar.

Empezando la útlima vuelta entramos en el top20. Sigo pegado al ruso Sisoev, cada vez somos más los que nos subimos a su vagón. Le dejo hacer hasta los últimos 500m que decido lanzar el primer ataque. Yo voy mal, pero seguro que los demás también. Trato de romper el grupo antes de sprint final. Alarza y Uxío se descuelgan unos metros. Enfilando la útlima recta casi atrapamos a otro grupo de triatletas. El resultado es un espectacular sprint de 300m. ¡En menos de 10 segundos entramos 8 triatletas! Ahí me adelanta el bravo Uxío (13º), y nos quedamos a un paso de Jorge Naranjo (10º) y Mola (9º).

La agonía del sprint se me ve en la cara al cruzar la meta. El agua resbala por mi cara calmando los martilleos del corazón. Estoy muy contento con esta 15ª plaza. Sin esos segundos perdidos por los calambres y/o con una mejor transición podría estar hablando de algo muy grande. Pero, pese a todo, esos 32´16" en los 10km, y el regreso tan rápido a sentirme competitivo, me dejan un gran sabor de boca. ¡Esto no se para!

Quarteira. El Algarve portugués acoge la 2ª prueba de la Copa de Europa. Acabamos de introducirnos en el Mediterráneo. Consigo zafarme de los primeros golpes, me concentro en avanzar sobre las olas. Llegando a la primera boya veo como una hilera de neoprenos nos sobrepasa por el margen izquierdo. Quizá nuestra elección de salir en la derecha fue poco acertada.

En esa primera boya se forma un tapón que progresivamente consigo sobrepasar. Corremos por la arena antes de iniciar el segundo giro de natación. Pasar de nadar tumbado a correr de pié sobre la arena es pura agonía. Con el corazón saliendo por la boca resulta complicado volver a coger el ritmo. Es mi momento. Tiro fuerte y consigo enganchar un grupo delantero. Por momentos me creo que en el grupo de líderes. Cuando consigo levantar la cabeza me sitúo, lejos de los elegidos pero en una cómoda posición dentro del 2º grupo.
Sabía que habría escapada. Los 7 mejores nadadores son enormes ciclistas. Al inicio de la bicicleta ya nos van metiendo tiempo. Los primeros km son eléctricos, momentos cruciales para definir la carrera. Viajo en el 2º grupo, tras los 7 escapados. A diferencia de la semana anterior, con nosotros ningún "capo", ningún potente ciclista que ponga orden. Resultado: los escapados se bajarán a correr con 3 minutos de adelanto y por detrás somos absorvidos por el tercer pelotón. Vivimos en desorden, nadie quiere trabajar con lo que cada uno hace la guerra por su cuenta. Incontables ataques acaban cuajando en el penúltimo giro. Uxío y Vicente están entre ellos, un grupo de 10 que nos distancia en un minuto en boxes.
Sigo comiendo, bebiendo. Acumulando energía mental para exprimirme en los 10 km finales. Aceptable transición, voy en torno al 30º. A diferencia de Turquía, la carrera va muy rota; me toca remar solo contra el fuerte e incómodo viento. Calmo la adrenalida de salida y progreso a cada vuelta. En la tercera me sitúo en el top15, las sensaciones no son muy buenas pero entrecierro los ojos para no pensar más que en las sombras que me preceden. El último giro se me hace largo. Adelanto al valenciano Reig, vaya carrerón estando entre los escapados toda la prueba, y llego satisfecho en 14ª posición. Por delante un valiente Uxío se destacaba con su 8º lugar. Esto no ha hecho más que empezar, pero disfruto de una buena entrada competitiva en este 2011.

Todo preparado. Mono TriathlonTotal, zapatillas y gorra New Balance, neopreno Nineteen, zapatillas y casco Louis Garneau, gafas Barracuda, y lo último y espectacular en llegar: ruedas Albula Light Competition, una de las joyas de Edco.
Todo preparado. Cuerpo descansado, mente despierta. Otra gran start list nos garantiza un buen espectáculo mañana. Llego con la confianza del buen debut pero sabiendo que no hay nada conseguido. Mañana tenemos ganas de morder.
El bocinazo de salida, sin oir el previo "on your marks", me pilla desprevenido dentro de la tensión. El mediterráneo nos muestra su cara más agresiva, grandes olas nos centrifugan cual piezas de ropa en una lavadora. Mucho tráfico, muchos golpes. Veo el hueco y me muevo por encima de varios neoprenos hasta colocarme solo por el lado izquierdo. El paso por las primeras boyas es algo caótico, pero avanzo y creo situarme en el top10. Iniciando la segunda vuelta erro, sigo por la izquierda escapando de los golpes. Cuando me doy cuenta me he separado 30m de la larga hilera de nadadores. Para cuando vuelvo al grupo, habiendo regalado muchos metros extra, ya estoy muy retrasado.

Corro por la orilla, sobre las mismas piedras que un año antes lastimaron mi pié. Estoy rezagado pero no pierdo la calma. Junto a mi potentes ciclistas como: Croes, D´Aquino, Casadei, Tutukin... vamos a enganchar cabeza de carrera.

La lluvia reafirma nuestros sentidos, la salida de los giros la hacemos sobre el sillín para evitar que resbalen demasiado las ruedas y la consecuente caída. El gran grupo se estira, rápido cazamos al 2º grupo, y un poco más tarde a los 4 escapados: Belaubre, Varga, Korol y el bravo valenciano Reig. Cabeza de carrera viaja compacta con casi 50 triatletas hasta que cuaja la aventura de 4 donde destaca el posterior ganador, Vincent. Toca comer, beber y mentalizarse para correr. Se va a correr muy rápido.

2ª Transición. Quitar las NEW BALANCE de la bolsa de plástico y escurrirles el agua me condena a empezar a correr penúltimo del gran grupo. Conmigo el balear Fidalgo, al que me pego como una lapa. Tenemos buen ritmo, contínuamente progresamos posiciones. Le doy algún relevo mientras seguimos cazando rivales. En el km.6 nos situamos en el ansiado top20 que otorga puntos para el Ranking Mundial.

Vamos muy rápido, el grupo de elegidos, donde agunta Óscar Vicente, no consigue meternos tiempo. La caza se estabiliza en la última vuelta, formamos un grupo de 7 donde nos vamos relevando fuerte como si fuésemos sobre la bicicleta. Me cuesta responder a los ataques, pero apreto más los dientes, cierro los ojos y no me despego. El último km es de vértigo. Alarza ataca, el World Cup winner, Tutukin responde y se marcha por la 9ª plaza. Figalgo 11º, el italiano De Ponti 12º, Alarza 13º, el germano Clavel 14º y yo 15º. Detrás grandes nombres como el diploma olímpico en Beijing´08, Sisoev. Delante, el triple campeón de Europa, Bealubre se muestra contento con la 2ª plaza y, en sus palabras, su "regreso" a la élite en este último segmento del triatlon.
El 15º puesto, y esos escasos 40" con el francés, me saben doblemente bien. Por el enorme nivel de la prueba y por ese rápido 10000m que me sitúa en el buen camino. ¡Esto no se para!
Primer objetivo del año. El invierno ha sido largo, en cierta manera aun nos tenemos que forzar para situarnos en "modo competición". Estamos en Abril, llega la primavera, llegan las primeras carreras.

Estoy en Madrid, una breve escala para mañana partir hacia Antalya. Turquía y su Copa de Europa son esa fecha que marcamos hace dos meses en el calendario. Dos meses que asemejan recientes, 60 días para tonificar cuerpo y mente.

La lista de salida se presenta interesante. El triatlon vive una convulsión de ilusiones en pleno proceso de clasificación olímpica. Resultado: ¡todo está que arde! Pero si algo he aprendido en estos años, es que me gusta crecerme ante los mayores retos. Las sensaciones son positivas, las dudas ante el primer triatlon del año siempre están presentes, pero non empañan la confianza que nos da el buen trabajo realizado.

Copa de Europa de Antalya, Turquía...¡a morder!
A veces conseguimos fracasar en lo fácil mientras superamos las dificultades. Copa de Europa de la República Checa. Para celebrar mi segunda internacionalidad absoluta en la selección me espera una bonita ciudad dominada por la calma y sus encantos, Karlovy Vary.

Los circuitos se presentan apasionantes. Tres vueltas de natación atravesando un punte que levanta escasos 40cm del agua y recorriendo una plataforma para saltar de nuevo al lago. Bicicleta divertida con tres repechos consecutivos con alguna rampa del 21%, dos tramos de pavé y varias curvas vertiginosas por el centro de la ciudad. La carrera a pié aúna escaleras, subidas, bajadas y más pavé. Triatlón tan duro como apasionante.

Saltamos al lago con la confianza habitual, pero hoy parece que no será suficiente. Entre los golpes, el Sol cegándonos y la escasa claridad del agua no consigo encontrarme cómodo en ningún momento. Sufriendo. Paso la primera vuelta entre los quince primeros, me abro a la derecha tras saltar desde la pasarela y trato de progresar. Peor aún, el segundo giro lo acabo siendo el 21º, soy el último del grupo y no logro avanzar.

Resbalo tímidamente al abandonar el lago. Corro hasta tocar mi DIADORA y corro aún más sobre ella. "No hay tu tía", el grupo se va y no estoy entre ellos. Trato de organizar el grupo y entrar al relevo. En el fondo es un desahogo absurdo, ¡como caminan por delante!

Entramos en Karlovy Vary, pavés y enfilamos la primera de las siete duras subidas. Las piernas responden, el ánimo también. Confiamos en los grandes ciclistas de nuestro grupo, Janour y Simko nos hacen soñar con un fuerte ritmo que nos mantenga en carrera. En el segundo giro nos visitan fugazmente dos motocicletas, Parienko y D´Aquino saludan y se van hacia delante. El grupo duda pero los mantenemos otras dos vueltas a la vista. De repente nos paramos. Nadie quiere seguir gastando. Parienko y D´Aquino se unen a los otros 16 hombres de cabeza y nuestro grupo se vuelve perezoso.

Las sensaciones son buenas, alcanzar los puntos difícil. Hemos venido a sufrir y nos mentalizamos para ello. Corremos por el centro de esta bella ciudad checa, la carrera despierta la curiosidad de la gente y entre el público varios turistas españoles nos animan con pasión. Me uno a Vicente. Relevos y ritmo que nos llevan a ir progresando sin prisa pero sin pausa. En la última vuelta éste se lanza y llega a meta en 20ª posición sumando sus primeros puntos ITU. Antes, el 13º, había llegado un bravo Jariel. Yo, pensando en lo que podría haber sido y no fue, entro en una triste 23ª plaza.

Triste a la vez que ilusionante carrera. Esta semana recuperamos el trabajo en el agua, lo que unido a la confianza sobre las dos ruedas y en la carrera nos hacen ser optimistas para el reto de este domingo: Campeonato de España Elite de Triatlón.

Espectacular e impresionante. Esta carrera consigue hacernos sentir importantes durante todo el fin de semana. Los días previos el teléfono suena más que de costumbre, amigos que quieren confirmar su presencia y amigos que no podrán acudir, nos regalan por igual sus ánimos.

El sábado llegamos con antelación a Pontevedra. En la furgoneta instalo un pequeño campamento para los preparativos. Unos minutos de rodillo me ayudan a empezar a sudar y a concentrarme. De ahí al pabellón para hacer el check in y a la piscina. La fría temperatura del agua nos aconseja aprovechar otro de los privilegios de esta organización, en la piscina podemos calentar a gusto y posponer los momentos de frío para la prueba.

Entramos en boxes tras abrinos paso entre la muchedumbre que espera el espectáculo. Estamos concentrados, pero es imposible no sentir un extra de emoción cuando "sufres" tal cantidad de ánimos y aplausos. Soy el último en abandonar los boxes, los últimos serán los primeros, pienso. Sin tiempo para más nos colocamos en la fila para la presentación de los triatletas. La marea en clara bajada facilita la elección, todo a la izquierda que podamos.

 Nos sumergimos en las frías aguas del Lérez. Tengo un aliado, la capucha de neopreno BARRACUDA me aisla, en parte del frío en parte de la percepción. Me abro camino por la margen izquierda del río todo lo rápido que puedo. Llego a la primera boya en buena situación, entre los diez primeros uno se ahorra muchos golpes. Pero el frío hace mella, se me hace difícil situar la carrera, se hace difícil nadar rápido con los músculos entumecidos. Prueba de la pérdida de las percepciones es que trago mucha mucha agua, los músculos se vuelven torpes.


Me monto en la DIADORA en 9ª posición. Noya viaja ya en solitario. Los 50 segundos que nos aventaja hablan por igual de su grandeza y de lo pobre de nuestro ritmo. La primera vuelta es un calvario. Viajamos en un segundo grupo que al final de la subida consigue enlazar a los cinco escapados. Voy al límite y el frío hace que sienta las piernas durísimas. Por suerte las sensaciones mejoran a cada pedalada. Poco nos dura la alegría, al final de vuelta nuestro grupo de nueve es absorvido por un gran pelotón.

El viento de cara en la subida dificulta cualquier posible aventura asi que toca ser listo y guardar todo lo posible. No me gustan las carreras con una bici de trámite, me gusta bajarme a correr sabiendo que todos nos hemos desgastado sobre las dos ruedas; pero hoy está asi escrito. Ahora, escribiendo esto dos días despues, me doy cuenta de un detalle importante, no guardo demasiados recuerdos de la carrera. Señal de que la concentración era superior que de costumbre.

El último km es brutal, la fuerza desborda a muchos tras la bici tranquila y coger buena posción para entrar en boxes se antoja complicado. Decido no estresarme y empiezo a correr algo retrasado. A partir de aquí poco se podría explicar sin la magia del público. Gritos y aplausos nos acompañan en cada zancada, corremos a favor desde el primer metro.

Me pego a Jorge Naranjo y juntos empezamos a remontar. Tengo la impresión de ir muy rápido, son sensaciones de triatlón sprint más que de olímpico, pero hoy no hay tiempo ni lugar para dudas. Vamos superando a corredores y en la segunda vuelta decido seguir hacia delante. Molka, Uxío, Vicente, Zachaeus, ...cada adelantamiento supone un extra de energía. Las dos úlimas vueltas corro más pero no consigo despegar al portugués Costa ni al británico Wiltshire. Preparando el sprint nos coge desde atrás el belga De Cuyper. Con Gomar, al que acabamos de alcanzar, entramos los cinco en el estadio abarrotado. Me ganan los extranjeros y consigo superar a mi compañero Gomar para firmar una gran 18ª plaza. La última recta en el estadio estallo de alegría mientras choco la mano con el público.


Creo que pocos triatlones en el mundo conseguirán crear el fantástico ambiente que rodea a Pontevedra con su triatlón. Para nosotros es un auténtico lujo poder disfrutarlo. Ojalá podamos volver para disputar el Campeonato de Europa Elite de 2011.

A veces la posición no deja ver a las claras el grado de satisfacción con el rendimiento llevado a cabo. Creo que este 18º me sabe a victoria. Con mucho trabajo consigo correr cada día algo mejor. Me queda felicitar al "extraterrestre" por su exhibición y a Mola por otra consagración. Muy buena carrera de Ramón Ejeda, que se sigue demostrando como un gran seguro con su 12º posición. El joven Alarza sigue creciendo con este 14º.

Resultados de la prueba (pincha aqui)


Ayer al mediodía mi padre y yo nos desplazamos hasta Pontevedra para asistir al acto de presentación de la Copa de Europa Premiun de Pontevedra. La ciudad del Lérez acoge por tercera edición un acontecimiento espectacular que este año será el anticipo del Campeonato de Europa del 2011.

Para nosotros siempre es una carrera especial por poder disputarla en nuestra tierra, pero creo que desde el primero al último, todos los deportistas se sienten importantes ante la acogida del público en esta carrera. La suma de circuítos vistosos y la gran afluencia de público hacen muy especial esta cita.


"O 12 de Xuño chove seguro. O mellor triatlon volve a Pontevedra". Numerosos carteles pueblan la ciudad. Pontevedra se engalana recordándonos que llueva o haga Sol, la gente acudirá en busca de espectáculo.


Os dejo la lista de participantes: PARTICIPANTES (click aqui)


Aparece el nombre del mejor nadador del circuíto triatlético mundial, Richar Varga, al que a buen seguro intentará pegarse Javier. En el resto de participantes aparecen grandísimos corredores a pié, como los nuestros Óscar y Mola, o Zipf, Nicholls, Diemunsch, Vincent, ... Pero nosotros contamos con el viento a favor del público.

A todos los que querrais venir, nos vemos el sábado a las 18:30.
Atatürk airport. Istanbul será un regalo para nuestros sentidos en esta parada en el camino de regreso a casa. Dejamos atrás Antalya, cuatro días donde fuimos exquisitamente tratados. Excelente ambiente entre nosotros, más majestuoso hotel, más belleza de esta costa del Mediterráneo. Resultado: cinco días verdaderamente agradables.

Pero nuestro objetivo último tenía nombre, Copa de Europa de Antalya. Los días previos especulábamos con bajas de triatletas atrapados por esa nube volcánica; finalmente estábamos casi todos los que éramos. Buena start list con algunos olímpicos en Beijing.

A pesar de la buena temperatura del mar, una controvertida decisión del juez nos hizo enfundarnos el neopreno. La salida resultó muy guarra, hasta tres veces me agarron del tobillo en los cruciales primeros metros. A partir de ahí golpes y algo de caos del que me consigo despegar en la segunda boya. Iniciando la segunda vuelta reconozco a uno de los favoritos, Christian Prochnow es una buena estela para remontar. Esta última vuelta es más rápida y tranquila. Viajamos bien colocados entre los diez primeros.

Transición. El neopreno se despega de las pieles aclarando nuestras identidades. Primeros y agónicos kms de bici. Estoy en el grupo con Tutukin, Prochnow, Glushenko, Casadei, Josemi y Pedrito. Delante un trío con Gody, Jariel y Sisoev (9º en JJOO de Beijing)

Elevado ritmo que apenas nos deja recuperar. En el segundo giro cazamos al trío delantero y por detrás se nos unen el ucranio Chorny, Jorge y los húngaros Pocsai y Kiraly. 14 hombres que sin demasiado entendimiento logramos alejar al resto de competidores. El poco entendimiento se transforma en asimetría y mayor desgaste.

Con la satisfacción de no ser cazados por el gran grupo trasero aterrizamos en la segunda transición. El calor al que aun no estamos acostumbrados, y la larga recta de ida y vuelta que conformaba este último segmento, serían jueces para decidir al ganador. Como casi siempre se salió muy rápido. ¡Mari... el último! Desde el principio siento un dolor en la planta del pié que no me deja ir cómodo.

Llegando al primer km me subo al autobés del ruso Sisoev. Hizo mala transición y ahora viaja contrarreloj para llegar a la cabeza. Me bajo a la altura de los húngaros, Pocsai y Kiraly. Formamos un terceto que iría ganando adeptos. Por detrás llega el italiano Casadei, y por delante alcanzamos al alemán Prochnow, que no tiene su día. Iniciamos la última vuelta juntos, copando los puestos del 8º al 12º.

Pocsai levanta la veda forzando la primera selección. Prochnow también cambia de ritmo y consigue marcharse para ser 8º. Pocsai es 9º y yo cierro el anhelado top10. Entro muy cansado a meta, tanto como feliz debería de sentirme con este gran resultado. Pero una enorme tristeza no me permite disfrutarlo. En la carrera, entre el sufrimiento, con los ojos entrecerrados, había visto a Ramón Ejeda magullado y retirado. Nos fundimos en un abrazo mientras entre rabia me narra que un espectador se había cruzado en su camino haciéndolo acabar por los suelos. Menos mal que ánimo e ilusión nadie le podrá vencer. El trabajo saldrá amigo, porque como bien dice Pepe, "al final los buenos siempre ganan".


Confirmación de Josemi. Enorme carrera del siempre valiente Godoy. Grandes primeros puntos de los gemelos Naranjo. Otro paso hacia delante de Dani. Y una pena que el buen trabajo de los andaluces Andrés y Pedrito se quedara sin recompensa de puntos.
Estamos todos listos. Hace 15 minutos que nos han hecho abandonar el agua. Impacientes aguardamos en la arena divisando entre expectantes y miedosos las olas de un agitado Atlántico al que nos vamos a enfrentar. Por momentos la espera nos hace pensar que nosotros somos los espectadores aguardando una buena función.

Escogemos sitio y corremos por la arena al oír el bocinazo de salida. Sorteamos golpes y olas por igual en estos comienzos. La salida no fue demasiado buena y trato de subir posiciones. El mar agitado dificulta el beneficio de poder ir a pies y el esfuerzo se individualiza. Solo me centro en intentar progresar en una manada de neoprenos agitados por el mar. Me gustan las situaciones complicadas dentro del agua. No estoy en gran forma en este segmento, pero aquí la confianza siempre me hace competitivo. 

Larga transición para comprobar que la larga natación apenas ha cortado al grupo. Un valiente Godoy inicia un camino en solitario sobre las dos ruedas, y por detrás unos 35 triatletas viajamos en un cómodo grupo delantero. Tan cómodo viajamos que se unen otros 15 hombres en la tercera vuelta con grandes ciclistas como Zeebroek o Pais. Estos aportan nuevos movimientos y acabamos cazando al valiente Cesc en el último giro.

Las condiciones son ideales para unos rápidos 10 km finales. Con un extra de agresividad en mis movimientos consigo bajarme en buena posición para correr.  Toca demostrar las buenas sensaciones que mostré este invierno en la carrera a pié.

El puesto dice que no fue bien. 26º en esta Copa de Europa de Quarteira.  No corrí mal, 33´40 en los 10km.  Pero estoy seguro de que correremos más. Este domingo tenemos una nueva y apasionante oportunidad por delante. 

Ni bien ni mal. No sabría caracterizar mejor mi debut en la selección española absoluta.

Me explico. No estoy contento porque no cumplí el objetivo de entrar en el top 20 que otorga puntos para el ránking mundial. Pero tampoco me puedo mostrar contrariado porque creo que tuve un papel correcto, estando en carrera en casi todo momento. Al final 22 segundos me separaron del ansiado puesto, y por ello ese sabor amargo. También es verdad que en esos segundos estábamos 6 triatletas, muestra de que el nivel de la carrera fue elevado.

Una natación correcta (puesto 19º), una bici sin mucha historia dentro del grupo delantero desde el comienzo, y una carrera a pié con un justito aprobado; es el rápido resumen que hago, ya desde Compostela.

Ell margen de mejora, que parece claro, y otros detalles, me hacen ver el lado dulce de este primer triatlón del 2010. Entre ellos una clarísima mejoría respecto al año anterior  y una gran mejora en la adaptación muscular a las primeras carreras del año.

Esto tinta mi vaso color esperanza para los próximos retos. Lo antes posible espero contaros una pequeña crónica de la carrera.

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